10 señales de alarma de estrés que te están envejeciendo

Que hoy en día vamos todos un poco estresados por el ritmo de vida que llevamos, es algo que sabemos y tenemos tan integrado, que lo vemos como normal (¡Ojo! Pero no lo es).

Una de las frases que más escucho a día de hoy, en mi generación (papás, mamás, trabajadores con muchas responsabilidades, emprendedores…) es…

¡Estoy estresado/a!

Yo he estado ahí también, hasta el punto de coger ansiedad. Lo noté una día que iba andando y me ahogaba. Esa fue la señal que me mandó el cuerpo para decirme, para!!!

En ese momento empezaron a cambiar muchas cosas en mi vida, y empecé a buscar ayuda, probando muchas técnicas, terapias y profesionales de todo tipo. Llegué a ese punto donde no tenemos que llegar, y por supuesto mi aspecto físico se resintió mucho. Me adelgacé muchísimo, mi piel estaba apagada, mi calidad de sueño era malísima, no tenía energía, me sentía triste, perdida, mi sistema inmunitario se debilitó.

Después de esa mala experiencia, de investigar mucho sobre el estrés, conocer a la perfección los síntomas a veces silenciosos, y pasar por muchas terapias y diferentes profesionales, me he pasado todos estos años sabiendo a la perfección cuando tengo mi cortisol elevado, y qué hacer para controlarlo.

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